Columnas

CHETUMAL, VIDA CARA SALARIOS BAJOS

Por Esteban Guarneros Aragón

Chetumal.- Hace un mes se hizo el anuncio que la capital de Quintana Roo la estoica Chetumal se encontraba entre las diez ciudades con mayor inflación en el país, que por cierto no era la primera vez que se destacaba por sus altos índices de carestía. Hace 5 años, en el 2015, los ciudadanos chetumaleños veían con enojo como en los primeros meses 17 productos y servicios sufrían un alza ocasionada por los famosos gasolinazos y por la caída del peso ante el dólar.

Dos años después, en el 2017, el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) anunciaba que Chetumal era un lugar caro para vivir, como consecuencia de sus altos índices inflacionarios que superaban la media nacional.

VIVIR CON MENOS DE 100 PESOS DIARIOS

Si a esto le agregamos los bajos salarios que ha prevalecido por años en el sur de Quintana Roo, donde el aumento salarial era hasta hace dos años, de 3 a 5 pesos y que actualmente sumó un aumento significativo sobre el salario mínimo, pero que no benefició a todos los trabajadores por igual, por la falta de empleos y comercios irregulares, entonces podemos imaginarnos los grandes esfuerzos y hasta sacrificios que hace el ciudadano chetumaleño para emprender y mantener una familia.

Para un matrimonio joven acceder a una vivienda propia sin seguridad social es casi imposible; para una familia consolidada con más de dos hijos conseguir alimentos variados del campo a precios accesibles y con ello tener una vida saludable, es inalcanzable; no se diga tener una compleja enfermedad que requiera acceder a medicina de tercer nivel es imposible, pero así vive el chetumaleño.

Alimentarse sano como dice el popular Dr. Hugo López Gatell es imposible en Chetumal y para cientos de familias que viven en el sur del estado percibiendo menos de 100 pesos diarios.

EL CAMPO OLVIDADO POR DÉCADAS

Pero vamos por partes, como diría Jack el Destripador. Uno de los sectores más olvidados en el sur de Quintana Roo ha sido el campo, donde la inversión para llevar a cabo desarrollos agroindustriales ha sido si no nulo, si  mínimo.

Este desinterés del gobierno por invertir en el campo ha llevado a la población capitalina sujetarse, por décadas, a la compra de alimentos y otros productos traídos, en su mayoría, desde el centro del país. ¿Qué implica esto?, que en cada aumento de gasolina los precios de estos productos se vean afectados a la alza y siendo un estado a la distancia como Quintana Roo, los alimentos de primera necesidad por su transporte aumentan su precio.

Desafortunadamente los sexenios gubernamentales pasan y la solución sigue sin estar en los planes de los gobiernos ni municipal, ni estatal, ni federal que han dedicado más atención a inversiones en los sectores turísticos y de la construcción que al campo, según ellos, para ofrecer más empleos pero que en la realidad se han quedado en eso sólo planes.

Como ejemplo en éste sexenio tenemos el complejo hospitalario de inversión canadiense o el Centro de Producción Agrointensiva “Milpa Maya” para la industrialización del chile habanero, dos proyectos que ante la falta de tiempo (dos años para finalizar el gobierno estatal) quedarán en el papel.

Otro proyecto que ayudaría en mucho a tener productos del campo de calidad y bajos precios pero que también se ha quedado en el camino de la burocracia, es la tan mencionada “central de abasto”, que si bien está destinada para el acopio de la producción local tendría igualmente el destino de los productos de otros estados, pero sobre todo la regulación o medida de precios que eviten intermediarios (un cáncer comercial llamado coyotaje) y beneficien tanto al productor como al consumidor.

El elevado nivel de intermediarismo en México encarece los precios de los alimentos 400 por ciento en promedio y hasta 630 por ciento en algunos casos. El Financiero.

Sin duda alguna los diversos programas gubernamentales para incrementar la producción de alimentos del campo tanto agrícola, como de acuacultura, pecuarias y demás continúan sin reflejarse en el comercio local de la ciudad de Chetumal y que con ello se beneficie la gente de la capital.

CONGRESO DORMIDO

Según los conocedores los factores de una inflación son diversos los hay desde la falta de circulación del dinero, la relación del peso mexicano contra el dólar, los ajustes entre la oferta y la demanda de bienes y servicios y una mala política fiscal, entre muchos mas.

Ante todo esto, cabe preguntar, qué medidas legislativas trabajan los diputados locales para involucrarse y sumar esfuerzos que ayuden a encontrar y emprender una solución que auxilie a poner orden al aumento desordenado de los precios en los productos y servicios de primera necesidad que por décadas, le han hecho tanto daño a la salud como al bolsillo de los chetumaleños.

En calidad de mientras, los capitalinos de Quintana Roo siguen estoicamente aguantando los embates de la vida cara y esperando lleguen las promesas, por parte de los gobiernos, de un mejor Chetumal.

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